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                                Cuando no encuentro palabras

 



“En el mundo tienen tribulación”.


Eso es lo que Jesús les dijo a sus discípulos en
Juan 16:33  Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción. Pero confiad; yo he vencido al mundo.  Con esas palabras les dejó en claro que la tribulación es una realidad en la vida cristiana. Para nosotros esto significa que, cuando el dolor nos alcanza ya sea a nosotros mismos o a quienes amamos, esto no debe tomarnos por sorpresa.
Sin embargo, es un hecho que ninguno de nosotros está completamente preparado para afrontar la adversidad. Y esto se deja ver en que muchas veces nos quedamos sin palabras. No sabemos qué decir. Pero es cierto que a veces las palabras pueden ser inoportunas y estar de sobra. Cuando Dios nos hace andar por el valle de sombra de muerte
Salmo 23:4  Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tu estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Nos preguntamos qué sería lo correcto hacer y decir al andar por ese camino. 
Si este es tu caso, aquí te ofrezco un poco de auxilio para estos tiempos de oscuridad, de lamento, y de silencio.


Pide luz


En medio de la aflicción necesitamos ser alumbrados. Jesús mismo, durante el injusto proceso al que fue sometido y que ciertamente afligió su alma, dijo sobre sus captores: “Esta hora y el poder de las tinieblas son de ustedes”
Lucas 22:53 Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora y la de la potestad de las tinieblas.
Durante los tiempos de oscuridad, nos resulta casi imposible ver por qué ocurren las pérdidas, los conflictos, las tragedias, y los males que sufrimos. Nuestro corazón tiende a desalentarse, a veces incluso al punto de desconfiar de la soberanía y de la bondad de Dios. Es durante los momentos más oscuros de nuestras vidas que nuestra fe parece desfallecer.
En medio de esta oscuridad, es justo entonces que pidamos luz para ver claramente: para recordar que Dios está en absoluto control de todas las cosas que nos suceden, y que “para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien” 
Romanos  8:28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas obraran juntamente para su bien, para los que conforme a su propósito son llamados. No debemos pedirle a Dios que tome control de la situación, pues Él lo ha tenido siempre; más bien, debemos pedirle que nos ayude a ponernos bajo su control, a permanecer rendidos ante Él. 
En tiempos de oscuridad, pidamos que Dios, quien es la luz y en quien no hay tinieblas 
1 Juan 1:5 Vosotros también, por esto mismo, poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud; y a la virtud, conocimiento; nos alumbre con su Palabra Salmo 119:105  Lámpara es mis pies tu palabra, y luz a mi camino. Nos alumbre para adorarle en medio de la aflicción, para proclamar su nombre en medio de nuestra tribulación, para decir como Job: “¿Aceptaremos el bien de Dios pero no aceptaremos el mal?” Job 2:10 Pero él le dijo: Has hablado como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas ¿Pues qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no peco Job con sus labios.


Pide confianza


Charles Spurgeon dijo una vez: “Yo tiemblo, pero la Roca no se mueve”.
Mateo 7:25 Aunque la lluvia, los ríos, y los vientos soplen y golpeen contra casa, no se caerá si es que está fundada sobre la roca.  Nuestras vidas son sostenidas en medio de los sinsabores y tristezas mediante la convicción de que Dios es digno de confianza; que Él es fuerte, firme, y fiel. La razón por la cual no caemos es porque tenemos la certeza de que el Dios que prometió salvarnos no fallará a su promesa.
Jesús les enseñó a sus discípulos a confiar cuando, al pasar por el huerto de Getsemaní y a punto de ser entregado, primeramente oró al Padre, diciendo
: Marcos 14:36 “¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras”. Así Jesús les dio un ejemplo de certeza en la voluntad de Dios cuando el alma se aflige. Después, hallándolos dormidos y vencidos por la tristeza, les ordenó: Marcos 14:38 “Velen y oren para que no entren en tentación”.
Amado, amada: confía ahora, para que cuando llegue el tiempo de la tristeza puedas encarar tus aflicciones, sostenido en Aquel en quien ya confías. La confianza no nace de las crisis sino de la devoción. Es la confianza que ya hemos cultivado la que nos sostiene en la tribulación.


Deja que la Biblia moldee tus oraciones


En medio de la aflicción, nuestras propias palabras pueden ser innecesarias, inútiles, y hasta absurdas. Pero la Palabra de Dios y nuestras oraciones a la luz de ella jamás serán innecesarias, ni inútiles, ni absurdas. Al contrario, ¡serán gloriosas!
Cuando no encuentres palabras, abre tu Biblia y ora. En la Biblia encontramos hermosos salmos de aliento y esperanza para todo el que busca fortaleza en el Señor. Léelos con convicción, con la luz que ya has pedido, y con la confianza que has cultivado. Serán un abrigo para tu alma.
Camina por el
Salmo 23 y recuerda que el Señor es tu pastor y que nada te faltará; que en lugares de delicados pastos te hará descansar, y confortará tu alma. Anda por el Salmo 91 y recuerda que el Omnipotente promete protegerte bajo su sombra. Avanza por el Salmo 34 y recuerda que aunque muchas sean tus aflicciones, de todas ellas te librará el Señor. Que su Palabra te alimente, te anime, te consuele, te inspire, y te conduzca a Dios en los momentos más difíciles. Nada se compara a su consuelo.
Espera en la voluntad de Dios
Finalmente, espera en la voluntad de Dios. No en que se haga tu voluntad, sino la de Dios. Si el fin de aquello que te aflige es desagradable, confía: Él te dará paz
Filipenses 4:7  la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardara vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Si Dios te rescata y remedia el mal que padeces, entonces tendrás nuevos motivos para estar agradecido. Como nos enseña el libro de Eclesiastés 7:14 “Alégrate en el día de la prosperidad, y en el día de la adversidad considera: Dios ha hecho tanto el uno como el otro para que el hombre no descubra nada que suceda después de él”. Recuerda que Dios está haciendo que todas las cosas contribuyan a sus propósitos de salvación y vida eterna Romanos 8:28.
2 Corintios 4:17-18  “Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”.

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