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                                                 Una Cultura llena de descontento

 

 

 

Una lectura rápida a la carta a los Filipenses nos deja ver por qué la llaman “la Carta del gozo”. Es que el apóstol Pablo, aun enfrentando grandes complicaciones, manifiesta una y otra vez un gran contentamiento. Hoy vamos a estar analizando el tan conocido verso de Filipenses 4:13, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, pero para poder entender este pasaje, tenemos que analizar todo el contexto.
Contentamiento:
Empecemos prestando atención a
Filipenses 4:11b: he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. “Contentarme” es una palabra rica, que habla de la posibilidad de la plenitud. Ciertamente muchos hombres desean estar contentos, sentirse plenos, pero al no conocer la verdadera y única fuente de la felicidad, no alcanzan su anhelo. 
Según la Biblia, este tipo de contentamiento solo puede ser hallado en Cristo. Vemos en el apóstol Pablo a un hombre libre de la ansiedad y de la preocupación, un hombre con un corazón custodiado por la paz de Dios, por el Dios de paz. Y esta es la consecuencia de
Filipenses 4:6, Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Por nuestra parte, en medio de una cultura semejante a la que Pablo padeció, vivimos inmersos en un ambiente lleno de descontento. El hombre actual experimenta un profundo desencanto: no está satisfecho consigo mismo, con lo que tiene, con lo que vive, con lo que come y lo que bebe, con lo que alcanza y lo que obtiene. Codicia y no tiene, mata y arde de envidia, y no puede alcanzar lo que desea; combate y lucha, pero no tiene lo que anhela,
Santiago 4:2 Codicias, y no tenéis, matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Los cristianos estamos llamado a algo superior.
¿Cómo podemos estar contentos?
Pablo, prisionero en Roma, encadenado a un soldado, encarcelado en una casa de la ciudad, había perdido a su comodidad y libertad. Vivía con lo mínimo en cuanto a las necesidades vitales. Pero estaba profundamente satisfecho. ¿Cómo lo hizo?
1- Aprendiendo a tener confianza en la providencia de Dios
Filipenses 4:10 “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad”.
Vemos aquí que Pablo no estaba desesperado por la provisión que no había llegado. El gozo es alcanzable si confiamos en que el Dios soberano controla todos los eventos de la vida y, a la larga, todas las cosas ayudan para bien.  
2- Aprendiendo a estar satisfechos con poco
Filipenses 4:11 “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”.
Pablo pudo haber dicho: “Tengo grandes necesidades”. En cambio, estaba contento con la comida y la ropa. Mientras, en nuestro tiempo, influenciado por la publicidad que despierta los deseos del cuerpo y del alma, el individuo promedio vive profundamente insatisfecho.
Contentarse con poco: esta actitud bien podría ser la lección más valiosa y el medio más poderoso con el que un creyente llegue a ser en verdad sal y luz, en un mundo envuelto en las tinieblas de los deseos insatisfechos.
3- Aprendiendo a vivir por encima de las circunstancias
Filipenses 4:12  Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.
Nuestra satisfacción no debería estar relacionada con lo que tenemos, sino con el Dador de lo que tenemos. Pablo estaba bien cuando las cosas iban bien, pero también lo estaba en la adversidad, porque confiaba siempre en la provisión de Dios. Él vivía por encima de las circunstancias, con los ojos puestos en Jesús.
No somos auto-suficientes: somos Cristo-suficientes. Confiado en el cuidado de Dios, el apóstol aprendió a estar satisfecho con poco, y renunció a la idea de la inconformidad, así como al impulso de intentar siquiera controlar las circunstancias. ¿Cómo logró hacer esto? Aquí llegamos a nuestro Texto:
Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Si estás en Cristo, ¡puedes estar contento! Si el Señor es tu fuerza, puedes estar satisfecho cualquiera que sea tu situación. La gran lección aquí es que, cuando se han agotado los recursos, Pablo aún sigue en Cristo, y Cristo en él. Y siendo así, no necesita más para contentarse.
No somos auto-suficientes: somos Cristo-suficientes.
Si tú te sientes completo a causa de las cosas que posees, serás infeliz muy pronto. Pero si entiendes que estás completo en Cristo, estarás satisfecho por siempre. Y entonces podrás contentarte en medio de cualquier circunstancia. Sea en la abundancia, sea en la escasez, lo podrás todo “en” Cristo; serás lo suficientemente fuerte para enfrentar cualquier escenario, por causa de Aquel que te infunde su fuerza. Nuestra fuente de plenitud está “en” Cristo. Y solo en Él.
¿Quién puede estar contento en medio de debilidades, afrentas, necesidades, persecuciones y angustias? Solo aquel que tiene el gozo de haber experimentado el poder sustentador de Cristo en los momentos en que no solo se agotan los recursos, sino también las fuerzas. Hacer frente a todo tipo de circunstancias, carecer de comida o de ropa, de consuelo o de calor, de libertad o de cuidados, de salud o de seguridad, enfrentar dolor o peligro, asechanzas o sufrimientos, calumnias o amenazas: todo es posible cuando Cristo te fortalece interiormente. Todo aquel que cree en Él tiene a su alcance el mayor de los recursos. Tiene a Cristo. No necesita más.
Cuando aprendo a no depender de mis propios –y siempre insuficientes– recursos, entiendo que “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Que puedo tener abundancia y que puedo tener escasez. He allí el alma de esa afirmación:
Filipenses 4:13 no está hablando de ser capaces de obtener todo lo que deseamos, sino de ser capaces de soportarlo todo. Pablo no hablaba de alcanzar tus sueños terrenales, y mucho menos escribió estas palabras para que aquellos que viven en enemistad contra Dios se “apropiaran” de ellas se declararan invencibles. Solo para comenzar, quienes viven así no están “en” Cristo: están “en” pecado.
Filipenses 4:13 no está hablando de ser capaces de obtener todo lo que deseamos, sino de ser capaces de soportarlo todo.
Conclusión
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, y nada puedo sin Cristo, pues sin Él no hay fortaleza. Solo en Cristo hay fortaleza, y cuando estamos en Él, ¡podemos soportarlo todo! Todo aquel que está en Cristo puede comer y no comer, beber y no beber, tener y no tener, dormir y no dormir, enfermar y no enfermar… ¡pero siempre tendrá Su fortaleza!

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